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¿Cuales son los usos compatibles a la generación de energía?

Como parte de la construcción de represas para la generación de energía hidroeléctrica, se crean grandes cuerpos de agua en las zonas inundadas. Estos cuerpos de agua se convierten en nuevos ecosistemas acuáticos y están sujetos a diferentes usos por parte de las personas. Al hablar de ordenamiento de usos compatibles, nos referimos a actividades como la pesca, el turismo, el transporte acuático, la extracción de agua para riego, la recreación, entre otros, que deben realizarse ordenadamente para garantizar el uso sostenible del embalse y la correcta operación de la central hidroeléctrica.

¿Cómo se ordenan los usos del embalse?

Para realizar el ordenamiento de usos compatibles del embalse es necesario realizar varias etapas. La primera se trata de un aprestamiento, durante el cual se evalúan las características físicas, bióticas, sociales y económicas del área de influencia de los embalses. Simultáneamente, se realiza un mapeo de los actores clave en la región y se toma atenta nota de las expectativas de cada grupo en torno al uso del embalse.

Canoas de pescadores

Como metodología para el ordenamiento de usos compatibles,  se propone el uso de las técnicas de Diagnóstico Ambiental Integral DAI (Pnuma 2007), ya que promueven la comprensión de la interacción que se presenta entre el desarrollo económico (como por ejemplo la construcción de hidroeléctricas) y los sistemas socio ecológicos (medio ambiente y sociedad), proporcionando información de base confiable, y actualizada, tanto a las empresas concesionarias de los embalses como a las administraciones locales, regionales y nacionales, a los científicos y legisladores y al público en general.

¿Quiénes participan del proceso de ordenamiento de usos compatibles?

Durante el proceso de ordenamiento participan todos los actores interesados que tienen injerencia en el embalse. Esto incluye a los entes gubernamentales, como alcaldías y gobernación; las autoridades ambientales, las de pesca y acuicultura, las de transporte y las de turismo; agremiaciones sociales de pescadores, productores, transportadores, operadores turísticos y otros; comunidades locales y juntas de acción comunal; entidades privadas, comerciantes y empresarios; organizaciones no gubernamentales, universidades y centros educativos, por nombrar algunos.

El empleo de herramientas y estrategias participativas para el desarrollo de talleres, va más allá de conseguir una visión integral de la realidad que muchas veces no se puede obtener a través de métodos netamente cuantitativos o llamados “componentes técnicos”. Su principal aporte es su capacidad de reconocer en profundidad las relaciones de poder entre los actores en la construcción de los escenarios y por lo tanto, otorga una responsabilidad compartida para el desarrollo de todo el proceso, fortaleciendo los niveles de implicación y compromiso por parte de los diferentes actores. En otras palabras, la identificación de las expectativas que se generan alrededor de los usos secundarios compatibles a la generación de energía, no es solo realizada por los “expertos”, sino con la participación activa de todos los actores con injerencia en el tema.

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